Somos diferentes. Pero hay algo que supera cualquier distancia, incluso cualquier enemistad: la necesidad de preservar el planeta. Hace ya varias décadas que comenzamos a involucrarnos en su preservación, pero las temperaturas siguen subiendo, los polos derritiéndose y los desastres naturales en aumento. ¿Alcanza nuestro compromiso? ¿Qué más podemos hacer? La clave está en Glasgow.

La neutralidad climática: una nueva oportunidad de futuro para salvar el planeta

En octubre se llevó a cabo en la ciudad escocesa de Glasgow, Reino Unido, la Conferencia Mundial sobre el Clima COP26 para dar respuesta al crecimiento insostenible que, según los expertos, nos llevaría al desastre y al colapso.

La hoja de ruta es ambiciosa: debemos perseguir reducciones rápidas, fuertes y sostenidas de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero. Concretamente, debemos lograr un 45% de disminución de CO2 en 2030 en relación con 2010 y neutralidad de carbono a mediados de siglo. A su vez, alienta a los Estados a acelerar la salida del carbón y a cesar la financiación de las energías fósiles.

Hacia la electrificación de la economía global

Lógicamente, los medios de transporte están en la mira. Y los vehículos eléctricos son clave para poner paños fríos al planeta. En la conferencia, países como Estados Unidos, Canadá, Chile, Dinamarca, India, Nueva Zelanda, Polonia, Suecia, Turquía y el Reino Unido acordaron virar a automóviles libres de emisiones para antes de 2035.

Con esto en cuenta, Reino Unido, por ejemplo, se comprometió a trabajar para que todas las ventas de automóviles nuevos y vehículos comerciales ligeros sean de cero emisiones a nivel mundial para 2040 y en los principales mercados para 2035.

España, por su parte, reafirma su apuesta por liderar la transición verde. A través de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética buscará reducir emisiones de metano y abandonar combustibles fósiles trabajando en políticas de adaptación e invirtiendo de 30.000 millones de euros en los próximos tres años. A partir de allí, se compromete a invertir 1.350 millones de euros anuales a partir de 2025.

Necesitamos de todos

Hay algo que la COP26 ha dejado claro. En una empresa tan masiva como la de reducir el impacto ambiental, el aporte del sector privado es tan importante como el del sector público. Y comienzan a aparecer iniciativas interesantes. Una de ellas es la de Bill Gates, que a través del conglomerado BE Catalyst pretende alentar el consumo de combustible sostenible entre las empresas aéreas, una de las industrias que más emisiones de carbono libera.

Y no vale mirar hacia otro lado: tu aporte, por más pequeño que pueda parecerte, también es fundamental. Para reforzar la hoja de ruta de la COP26, todos tenemos que involucrarnos. ¿Contamos contigo?

 

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