¿Sabías que el tiempo que te toma cargar tu coche eléctrico podría reducirse a cinco minutos? ¡Es real! En un futuro cercano podrás cargar tu vehículo en lo que te toma responder un par de correos electrónicos.

El cambio climático nos empuja a alcanzar un modelo de transporte sostenible y eficiente. Y para ello, la movilidad eléctrica debe ser mayoritaria. Pero, si bien los modelos de vehículos eléctricos del mercado son espectaculares, sabemos que para alcanzar un cambio sustancial y ganar la pulseada contra los vehículos de combustión todavía existen algunos puntos de mejora. Reducir los tiempos de carga a unos mínimos, por ejemplo, es uno de ellos.

Más capacidad, más velocidad

Ahora bien, el tiempo que tardas en cargar tu coche eléctrico está ligado a la potencia del cargador. Por lo tanto, para reducir ese tiempo al mínimo, la lógica indica que hay que apostar por baterías en corriente continua que admitan una mayor capacidad de carga y por los cargadores más veloces del mercado. Pero la capacidad de la batería y la velocidad del cargador no son los únicos protagonistas de esta historia.

Para que puedas cargar tu coche eléctrico en el mismo tiempo que te tomaría cargar un coche con motor de combustión, hay que eliminar el calor, ya que su presencia ralentiza la velocidad de carga.

¿Cómo será la carga en un futuro cercano?

Con ese obstáculo en la mira, la Universidad de Purdue en Estados Unidos diseñó un cable con una tecnología que combina líquido refrigerante y vapor. De esta manera, es posible enfriar el cable para que tolere una mayor intensidad de energía (hasta 2.400 amperios, para ser precisos). Gracias a este fenómeno, un coche eléctrico se cargaría 4,6 veces más rápido, reduciendo el tiempo de carga a tan solo cinco minutos.

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